Aquellas horas que se convierten en días abundan en este momento en mi vida. Ya no más quejas al tiempo por correr una carrera, ahora las quejas son por sentarse a esperar que alguien corra esa carrera por el.
Las esperas son eternas y mi única compañera la esperanza. Mi voz está harta de no poder llegar a tus oídos. Mis brazos están cansados de no poder darle la vuelta a tu cuerpo. Mi mente está lejos, por lo tanto ni se inmuta de los días, ni de las horas, de los segundos... ¿Cuánto tiempo pasó?